lunes, 8 de febrero de 2010

22.Crecimiento de la población.


Según los últimos censos municipales, la población actual se aproxima a los 50.000 habitantes, lo que supone que la ciudad ha duplicado con creces el número de sus habitantes en el último medio siglo. Como segundo núcleo urbano de la provincia y por su trayectoria histórica, Vila-Real es hoy punto de referencia entre las ciudades valencianas e indiscutible centro comarcal de comunicaciones y servicios. Superando la producción agraria, la economía actual se asienta básicamente en la producción de pavimentos y revestimientos cerámicos, pero también en un diversificado subsector industrial: maquinaria, fabricación de papel, confección, química, alimentaria y manipulación de cítricos.

sábado, 6 de febrero de 2010

21. EL CRECIMIENTO DE VILA-REAL DESDE EL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XX


  • Desde los años 80 la ciudad ha crecido de forma constante con nuevas zonas comerciales, viales de comunicación, centros educativos, culturales, deportivos, asistenciales y sanitarios, y ha asistido a un desordante desarrollo urbanístico que, junto a los sucesivos embates de la inmigración, plantea nuevos y desafiantes retos en estos primeros años del siglo XXI, con el agravante de la crisis económica, que estamos padeciendo y que ha provocado un gran desempleo en la ciudad que hasta ahora era una incesante fuente de puestos de trabajo, gracias sobre todo a la industria cerámica.

20.AUGE INDUSTRIAL Y DEMOGRÁFICO DEL SIGLO XX EN VILA-REAL


La destrucción de cosechas y naranjos por las nevadas de mediados del siglo XX, llevó a la ciudad a nuevas formas de economía, gracias al empuje del sector empresarial y a la llegada de nuevos obreros, esta vez procedentes en su mayoría del sur de la Península Ibérica.


Metalurgía, material agrícola y sobre todo, una creciente y variada producción azulejera sentarán las bases del futuro económico de la ciudad durante el final del siglo XX y hasta principios del siglo XXI, cuando una nueva crisis económica afecta a las empresas nacidas desde finales del siglo XIX.

miércoles, 20 de enero de 2010

19-NEFASTAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA CIVIL PARA VILA-REAL


Al terrible impacto de la guerra civil de 1936, con su triste balance de pérdida de vidas humanas, crueles represalias y absurda destrucción del patrimonio artístico se suman, en la oscura etapa de postguerra, los estragos de la tuberculosis y otras enfermedades entre los habitantes más jóvenes y, en los años 1946 y 1956, unas intensas nevadas que destruyen todas las cosechas y también los árboles frutales. Ante estas adversidades y buscando de nuevo alternativas económicas, la ciudad reacciona con decisión. Sin olvidar la agricultura de cítricos, se produce a partir de los años sesenta una fuerte industrialización.

lunes, 18 de enero de 2010

17. LOS ALBORES DEL SIGLO XX EN VILA-REAL.



Las expectativas con que se abre el nuevo siglo, entre las que hay que destacar la visita del rey Alfonso XII (1905), precedida por la concesión (1904) del título honorífico de Ciudad, parecieron frustrase con la crisis económica que se extendió por Europa pero, a partir de los años veinte, se sientan las bases de un funcionamiento capitalista a través del asociacionismo de los agricultores y el empuje de un amplio colectivo de comerciantes. La población recibe también la primera gran oleada de trabajadores inmigrantes, llegados sobre todo de tierras aragonesas.

18. LA EXPANSIÓN URBANA DE VILA-REAL



El derribo de las murallas en el XIX permite la expansión urbana y, junto a la conquista del agua, la entrada definitiva en el período contemporáneo. Hacia 1898 se han excavado los primeros pozos en los roquedales del secano: el de la familia Amorós y el de la sociedad conocida como “ Els atrevits” abriendo un imparable proceso que convertirá en terrenos de regadío todo el termino municipal. El año siguiente se inicia la red de distribución del agua potable en los domicilios, con la consecuente modernización de la vida en la ciudad y su importante crecimiento demográfico.

16.LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX EN VILA-REAL


Sólo en la segunda mitad del siglo XIX será posible la reactivación económica con el desarrollo del cultivo de los cítricos, que se añade a la intensificación de los cultivos tradicionales. El terrateniente José Polo de Bernabé iniciará desde 1856 la aplicación de abonos orgánicos en sus huertos de naranjos y mandarinos, frutales cuya exportación ya se viene realizando de manera sistemáticamente desde la década anterior. Destaca también a la figura del político y escritor romántico Manuel Benedito. El desarrollo agrario incentivará además otras necesidades complementarias del sector, como la construcción de carros para el transporte, edificación de almacenes de manipulación de la fruta, serrerías y talleres de carpintería por la demanda de recipientes,etc.